Nombre en chino: 北海公园 (Pronunciación: Běihǎi Gōngyuán).
Fechas: Siglo X.
Mejor época de visita: Todo el año.
Ubicación: Distrito de Xicheng, Pekín.
Actividades populares: Paseos y patinaje sobre hielo (en invierno).
Tiempo de visita sugerido: Entre una hora hasta las tres horas.
Breve presentación: Destacadísimo parque ubicado en la zona centro de Pekín y considerado como uno de los más antiguos y mejor preservados de la capital china.
| Temporadas | Precios |
| Alta: abril-octubre | Estándar: 10 yuanes/Completa*: 20 yuanes |
| Baja: noviembre-marzo | Estándar: 5 yuanes/Completa*: 15 yuanes |
| *Incluye la entrada a la isla Qionghua y la Ciudad Redonda. | |
| Monumentos | Precios por separado |
| Isla Qionghua | 10 yuanes |
| Ciudad Redonda | 1 yuanes |
| Templo Yong’an | 10 yuanes |
| Temporadas | Horarios* |
| Alta: abril-octubre | 06:30 - 21:00 |
| Baja: noviembre-marzo | 06:30 - 20:00 |
| *La venta de entradas finaliza 30 minutos antes del cierre. | |
El Parque Beihai es un extenso y magnífico palacio-jardín imperial, uno de los mejor conservados de China, cuyos orígenes se remontan al siglo I d. C. Situado en pleno corazón de Pekín, se encuentra muy próximo a la Ciudad Prohibida y a otros espacios históricos de gran relevancia.
Considerado uno de los parques más emblemáticos de la capital china, el Parque Beihai destaca por ser el jardín imperial clásico más antiguo y mejor conservado del país, además de uno de los más representativos de la tradición paisajística china. Su gran belleza reside en la armoniosa combinación de pabellones históricos, templos, senderos ajardinados y un extenso lago central, dominado por la icónica Gran Pagoda Blanca de estilo tibetano, uno de los símbolos más reconocibles de Pekín.
Esta pagoda, auténtico icono visual de la ciudad, aparece con frecuencia en material promocional y publicitario relacionado con el turismo y el ocio cultural. Ubicado alrededor del lago Beihai, el parque es especialmente conocido por su diseño de "un lago y tres montañas", característico de los jardines imperiales chinos.
El Parque Beihai alberga numerosos pabellones, templos y estructuras históricas que reflejan su larga evolución a lo largo de los siglos. Sus orígenes se remontan al siglo X, lo que lo convierte en uno de los jardines más antiguos de Pekín, con cerca de mil años de historia. Antiguamente reservado al uso exclusivo de la familia imperial, hoy es un espacio abierto al público y un magnífico ejemplo del jardín clásico chino del norte, con influencias del sur del país.
El parque cuenta con una extensión aproximada de 70 hectáreas, de las cuales la mayor parte está ocupada por el lago. Durante el invierno, sus aguas se congelan y se transforman en un atractivo espacio para el patinaje sobre hielo. En el centro del lago se encuentra una pequeña isla coronada por la Gran Pagoda Blanca, uno de los puntos más fotografiados y visitados del parque. Desde el punto de vista turístico, el Parque Beihai está catalogado como un destino de máxima relevancia por las autoridades culturales chinas.
Durante todo el año, el parque acoge una amplia variedad de actividades. Uno de sus eventos más destacados es el festival anual del loto, que atrae a numerosos visitantes gracias a la floración del lago y a una rica programación cultural. Entre las actividades se incluyen exposiciones fotográficas dedicadas al loto y presentaciones de pintura tradicional china. Los visitantes disfrutan tanto de la belleza natural del entorno como de las expresiones artísticas que se dan cita en esta colorida celebración veraniega.
El parque se transforma con cada estación, ofreciendo paisajes espectaculares durante todo el año. Cada visitante puede elegir el momento que mejor se adapte a sus preferencias para disfrutar plenamente de su entorno natural y de sus atractivos culturales.
El Año Nuevo Lunar ilumina el parque con celebraciones tradicionales. Durante el Festival de Primavera, se celebran la danza del león, las bendiciones caligráficas y los espectáculos florales, que crean una animada y festiva atmósfera propia de estas fechas. Estas actividades permiten a los visitantes experimentar tradiciones auténticas del Año Nuevo Chino, como recibir los caracteres de buena fortuna «Fu», escritos por calígrafos y distribuidos gratuitamente en el área del Templo Chanfu, creando un ambiente festivo y armonioso que permite sentir la esencia y el espíritu de esta importante festividad.
En verano, los visitantes pueden disfrutar de paseos en barco con vistas espectaculares al lago. Con once muelles y más de cuatrocientas embarcaciones —desde pequeñas lanchas de cuatro asientos hasta imponentes barcos dragón—, cada recorrido permite explorar los canales con comodidad y descubrir los monumentos más emblemáticos desde una perspectiva refrescante y diferente.
En el Parque Beihai se ofrece una amplia variedad de opciones para navegar: desde barcos eléctricos hasta botes de pedales o de remo, así como embarcaciones temáticas con forma de loto y modelos tradicionales.
Los barcos eléctricos son sencillos y tranquilos, ideales para un paseo relajado. Los botes de remo requieren cierta destreza para su manejo, pero ofrecen una experiencia más activa. Para quienes desean capturar fotografías memorables, las embarcaciones con diseño de loto o los modelos tradicionales resultan especialmente atractivos.
En otoño, el Parque Beihai se convierte en un auténtico espectáculo visual. Los árboles, especialmente los ginkgos, adquieren tonalidades amarillas que iluminan el paisaje. Al pasear bajo sus ramas, se puede observar cómo las hojas amarillas caen suavemente, creando una atmósfera poética y serena.
Es ideal buscar un lugar tranquilo y sentarse en uno de los bancos para contemplar el reflejo de la Pagoda Blanca sobre el lago, un instante que transmite una profunda sensación de calma. El clima otoñal es especialmente agradable, ni demasiado caluroso ni demasiado frío, lo que hace que pasear por el parque sea una experiencia relajante y placentera.
A finales de diciembre, el parque se transforma en un paisaje invernal que se mantiene hasta febrero. La zona de patinaje situada junto a la puerta sur se convierte en una amplia pista de hielo frecuentada tanto por residentes locales como por visitantes. Esta actividad ofrece una forma única de disfrutar del invierno en Pekín, rodeado de arquitectura histórica. Los visitantes pueden elegir entre patinaje sobre hielo, karting sobre hielo, vehículos de hielo de diseño infantil, coches tándem y bicicletas adaptadas al hielo.
Además de su extenso entorno natural, Beihai alberga numerosos templos budistas, exposiciones artísticas y antiguas residencias reales que invitan a la contemplación y al descubrimiento histórico. Entre sus tesoros destacan rocas de Taihu traídas desde Henan y una valiosa colección de arte que incluye frascos de jade de la dinastía Yuan y 495 estelas con inscripciones que documentan la presencia de árboles centenarios.
Libre para recorrer a su propio ritmo, el Parque Beihai es un destino imprescindible para sumergirse en la historia imperial china a través de ejemplos arquitectónicos que han perdurado durante siglos. Cada paseo revela un nuevo capítulo del legado cultural de China.
El Parque Beihai es rico en referencias a la mitología china, particularmente en lo que se refiere a las montañas de hadas de Penglai, Yingzhou y Fangzhang, en las que se inspira su diseño y estructura. A lo largo de la historia, muchos emperadores chinos mandaron construir sus palacios siguiendo estos relatos mitológicos, ya que se creía que estos lugares simbolizaban la inmortalidad y la armonía celestial.
El Parque Beihai alberga numerosas estructuras históricas y fue considerado en determinados períodos como el «núcleo» político y ceremonial de Pekín. Sus jardines fueron construidos originalmente en el siglo XI para imitar los paisajes más célebres de diversas regiones de China. Entre los elementos más destacados del parque se encuentran la isla Qionghua, coronada por su icónica Pagoda Blanca del siglo XVII, la isla de Tuancheng y la orilla norte, donde se sitúan los famosos Pabellones de los Cinco Dragones.
La concepción del Parque Beihai presenta numerosas similitudes con otros jardines imperiales chinos, especialmente en lo relativo a la creación de pequeñas islas artificiales. Según la mitología clásica china, existen tres islas legendarias llamadas Penglai, Yingzhou y Fangzhang, habitadas por seres inmortales. Estos seres inmortales, tras haber seguido el camino del Tao, habrían alcanzado la vida eterna. Se trata de islas donde no existe el sufrimiento ni ningún elemento negativo, donde la abundancia es constante y donde crecen hierbas milagrosas capaces de otorgar la inmortalidad a quienes las consumen.
Estas islas míticas se situarían, según la tradición, en los mares del este de China y fueron objeto de una búsqueda incansable por parte del primer emperador de China y unificador del país, Qin Shi Huangdi (221–210 a. C.), de la dinastía Qin (221–206 a. C.). A raíz de estas leyendas, numerosos jardines imperiales construidos posteriormente incorporaron estos elementos simbólicos: un lago que representa el mar y tres elevaciones que evocan las islas sagradas, creando paisajes de carácter paradisíaco. Ejemplos similares pueden encontrarse en otros enclaves de la capital, como el Palacio de Verano, cuya zona sur cuenta con islas que remiten a este imaginario mitológico.
La historia del Parque Beihai se remonta al siglo X, durante la dinastía Liao (916–1125), cuando la actual Pekín era conocida como Liao Nanjing y ejercía como capital de dicha dinastía. Fue entonces cuando el lugar recibió el nombre de Jinhai o «Mar Dorado», y se construyó una isleta sobre la que se erigió un palacio. En ese momento, el área que hoy ocupa el parque se convirtió en el centro político y ceremonial del reino Liao.
Posteriormente, durante la dinastía Jin (1115–1234), el enclave pasó a formar parte del complejo del palacio imperial de la ciudad, entonces llamada Zhongdu. Durante este período, el jardín fue ampliado notablemente, incrementándose la superficie del lago y de la isleta, que pasó a ser conocida como la Isla del Jade o Qionghua, donde hoy se alza la célebre pagoda.
Durante el período Yuan (1271-1368), el lugar ganó una importancia mucho mayor gracias a diversas ampliaciones, especialmente la de la isla, que pasó a ser conocida en este período como «Isla de la Longevidad». Los diferentes palacios fueron reconstruidos y muchos nuevos se levantaron en las inmediaciones de los jardines de Beihai, albergando auténticas obras de arte y refinada decoración. Algunas de estas piezas se siguen conservando en la actualidad, como es el caso de determinados asientos imperiales, similares a un diván o a un sofá, que a día de hoy se conservan en Taipei, en la isla de Taiwán.
Tras el ascenso de la dinastía Ming (1368-1644), el lugar fue restaurado y ampliado, si bien se siguieron manteniendo los patrones arquitectónicos de la dinastía anterior. Bajo esta dinastía se erigieron nuevas edificaciones, como templos y puentes, y se amplió la isleta. Se cuenta que para la construcción de un templo, el Templo Tai Su, se invirtió una suma extraordinaria: hasta 200 000 taeles de plata y el trabajo de más de 3 000 artesanos. Para hacernos una idea de la magnitud de esta inversión, 200 taeles de plata equivaldrían hoy a más de 6,8 millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XVII, el lugar comenzó a decaer debido al derrumbe de algunas estructuras, en un período en el que la propia dinastía Ming ya mostraba claros signos de debilitamiento.
Con la llegada de la dinastía Qing (1644-1911), el jardín recuperó su esplendor con la construcción, en 1651, de la Gran Pagoda Blanca, que se conserva hasta nuestros días. Esta pagoda, de estilo tibetano, fue construida a petición del lama del momento al emperador. Durante el siglo siguiente, el lugar fue embellecido con la creación de nuevas zonas ajardinadas y recibió elogios de diversos emperadores, además de ser representado en numerosas pinturas paisajísticas de la época. En la segunda mitad del siglo XIX surgió una gran polémica por el uso de los fondos destinados a la modernización de la marina imperial, que fueron empleados en la construcción de nuevos elementos y en la mejora de los jardines imperiales, un capricho atribuido a la emperatriz Cixi. No obstante, en el año 1900, con la Rebelión Bóxer y la intervención de un ejército coaligado formado por potencias como el Reino Unido, Japón o Alemania, entre muchas otras, el parque fue saqueado y se estableció muy cerca de él el cuartel general de la coalición.
Tras el derrocamiento del último emperador y la proclamación de la república en 1911, el lugar fue cerrado al público para llevar a cabo una serie de reparaciones menores, y no volvió a abrirse hasta 1925, ya convertido en parque público. Posteriormente, con el establecimiento de la República Popular China, el parque fue objeto de importantes trabajos de restauración y conservación, y fue inscrito en el registro de lugares históricos y reliquias culturales bajo un régimen de protección especial.
Hoy en día, el Parque Beihai es uno de los espacios más visitados de la capital, recibiendo tanto a residentes locales como a turistas nacionales e internacionales. Este enclave de extraordinaria belleza ha sido testigo del paso de dinastía tras dinastía a lo largo de casi mil años de historia. Además, su ubicación es especialmente privilegiada gracias a su cercanía a otros puntos de gran interés turístico, como Zhongnanhai, conocido como «la Casa Blanca china», la Ciudad Prohibida, la Colina del Carbón, los hutong de Nanluoguxiang o la animada zona de ocio que rodea el lago Houhai.
Es uno de los principales atractivos del parque. Data del siglo X, junto con el conjunto del antiguo jardín imperial, aunque ha ido ampliándose progresivamente a lo largo de los siglos. En este enclave se ubican antiguos palacios, templos y otras estructuras de gran interés histórico y cultural, entre las que destaca la Gran Pagoda Blanca. Además, esta isla representa la mítica Penglai, una de las islas legendarias de la mitología china habitadas por inmortales. En esta isla podremos encontrar algunos atractivos tales como:
Construida en 1651, se alza en la cima de la isla de Qionghua y alcanza una altura aproximada de 37 metros. Destaca por su inconfundible color blanco y su estilo tibetano, ya que fue encargada por un lama del Tíbet. Asimismo, es importante señalar que la rama del budismo practicada por la casa imperial Qing, la Aisin Gioro, es el budismo vajrayana, también conocido como budismo tibetano (con las debidas matizaciones).
El emplazamiento que ocupa actualmente la pagoda fue el lugar donde se erigió uno de los palacios del Gran Kan Kublai (1260-1294), perteneciente a la dinastía Yuan (1271-1368), y donde recibió al mercader veneciano Marco Polo (1254-1324). La pagoda fue erigida, además, con el propósito del emperador de unificar a todos los pueblos que habitaban su imperio, recordando que China, aunque mayoritariamente de etnia han, es un país multiétnico.
La pagoda fue destruida a causa de varios terremotos en dos ocasiones, siendo reconstruida inmediatamente después en ambos casos. De ella destaca su canopeo, umbráculo o pabellón de bronce, que remata la estructura en su parte superior y consta de hasta 14 campanillas también de bronce. Las pagodas, por lo general, tienen como finalidad custodiar textos budistas en su interior, y en este caso la Gran Pagoda Blanca no es una excepción.
Debido a su privilegiada ubicación, en lo alto de la isla de Qionghua, la pagoda se convierte en uno de los mejores miradores de todo el parque, desde donde es posible contemplar el conjunto del recinto y sus alrededores desde las alturas.
Pantalla de nueve dragones
La “Pantalla de los Nueve Dragones”, edificada en 1756, destaca como una de las tres paredes de dragones más célebres de China y es única por presentar nueve imponentes dragones en cada uno de sus lados. Con 27 metros de longitud y 6,65 metros de altura, la estructura está compuesta por azulejos vitrificados que representan 635 dragones en distintas tallas y posturas. Los dragones de mayor tamaño, majestuosamente enrollados, ocupan el centro, mientras que los de menor dimensión adornan los bordes.
A pesar de haber resistido más de dos siglos, los azulejos de siete colores se conservan en un estado excepcional, evidenciando la fina artesanía china del pasado. Los dragones se despliegan dinámicamente entre perlas y olas, creando una escena imperial que cautiva a innumerables visitantes que acuden a contemplar y fotografiar esta magnífica obra maestra.
Estudio del corazón silencioso
El Jardín Quiet Heart Studio (Jingxinzhai) es uno de los espacios más delicados y refinados del Parque Beihai. Se originó durante la dinastía Ming y fue ampliado por el emperador Qianlong en el siglo XVII, pasando a ser conocido como el “Pequeño Jardín de Qianlong”. En su interior se encuentran elegantes salas como el Estudio del Espejo Claro y el Pabellón de la Lectura, conectadas mediante pasillos serpenteantes, puentes de piedra y colinas artificiales.
Su diseño combina la majestuosidad del norte con la sutileza del sur de China: pabellones, estanques y rocas, cuidadosamente dispuestos, crean un refugio imperial de gran belleza. Fue aquí donde la realeza de la dinastía Qing se retiraba para estudiar y descansar, en busca de inspiración y tranquilidad.
El nombre del puente, Yong’an, es muy común en China, existiendo numerosos ejemplos repartidos por todo el país que reciben esta misma denominación. No obstante, en lo que respecta al puente del Parque Beihai, cabe destacar que sus orígenes se remontan al siglo XIII, durante la dinastía Yuan, cuando se construyó el primer puente, en aquel entonces de madera. Durante la dinastía Ming, esta estructura permaneció en su emplazamiento sin sufrir alteraciones ni cambios relevantes. No fue hasta la llegada de la dinastía Qing (1644-1911) cuando, bajo el reinado del emperador Qianlong, en el año 1741, se decidió edificar la actual estructura de piedra, que consta de tres arcos y dos pilastras. El puente está además decorado con una elegante barandilla de piedra adornada con flores de loto, aportándole un aire exquisito y refinado.
Este lugar es especialmente visitado durante el verano, coincidiendo con el florecimiento de la flor de loto en el parque. En esta época, numerosos habitantes de Pekín acuden para admirar los lotos en flor flotando sobre el lago del Parque Beihai, ofreciendo una estampa única en la que el puente aparece rodeado de flores, contrastando armoniosamente con la blancura de la Gran Pagoda.
Con el mismo nombre que el puente anterior, este templo data de la misma época que la Gran Pagoda, alrededor del año 1651, y se encuentra situado a los pies de dicha estructura. Su denominación actual no se adoptó hasta la época del emperador Qianlong, período durante el cual la construcción original fue ampliada de forma notable con la incorporación de un campanario, una torre del tambor, así como nuevas estancias, salas y pabellones, enriqueciendo considerablemente el conjunto arquitectónico. No obstante, desde entonces el templo ha sufrido diversos percances que lo han dañado de manera significativa, llegando a ser destruido en varias ocasiones. Sin embargo, desde principios de la década de 1990, el templo ha sido objeto de una serie de restauraciones y reconstrucciones que le han devuelto su esplendor original.
Este edificio fue construido en 1747 bajo el reinado del emperador Qianlong y es conocido por albergar una de las colecciones más destacadas de pintura y, especialmente, de caligrafía china. Se estima que en sus muros y estructuras se encuentran grabados más de 100.000 caracteres, constituyendo un magnífico ejemplo de la evolución y exquisitez de la caligrafía china desde el período del reino de Wei hasta la dinastía Ming (1368-1644), anterior a la llegada de los Qing.
El inmortal y el plato de rocío
Esta escultura en bronce data del siglo XVIII, correspondiente al período del reinado del emperador Qianlong. La estatua se ubica en lo alto de una columna erigida con este propósito y representa a un inmortal sosteniendo sobre su cabeza una gran bandeja o plato. Los inmortales, figuras centrales de la mitología china, son seres que han obtenido el don de la inmortalidad.
Esta escultura fue creada en referencia a una antigua leyenda china según la cual el emperador Wu de la dinastía Han (siglos II a. C.–II d. C.) creía que, mediante el uso del rocío en prácticas alquímicas, podría alcanzar la inmortalidad, motivo por el cual ordenó construir numerosas estatuas de cobre con bandejas destinadas a recoger esta preciada agua, que posteriormente mandó destruir. Aunque el emperador nunca logró su objetivo, esta sugestiva historia sirvió de inspiración al emperador Qianlong para erigir esta singular estatua, hoy en día uno de los elementos más curiosos del parque.
El Salón de la Sabiduría data de mediados del siglo XVIII y en sus orígenes fue concebido como un templo dedicado al bodhisattva Manjushri.
Este pabellón está considerado uno de los mayores pabellones cuadrados de China, si no el más grande de todos. Fue construido a mediados del siglo XVIII por orden del emperador Qianlong, de la dinastía Qing, en honor a su madre, con motivo de su cumpleaños, por lo que puede interpretarse como un regalo imperial por su natalicio.
El conjunto cuenta con una superficie aproximada de 1.200 metros cuadrados, una viga de hasta 13 metros de longitud y una impresionante cúpula. El edificio se encuentra rodeado de agua y dispone de un hermoso puente que permite cruzar el estanque, reforzando la armonía del entorno. Asimismo, la estructura se integra dentro de un recinto delimitado, siguiendo la tradición arquitectónica de pabellones y templos chinos. El acceso se realiza a través de tres entradas monumentales, cada una coronada por un arco, que destacan por sus vivos colores rojizos, verdosos y dorados, estos dos últimos característicos de la cerámica vidriada utilizada en su decoración.
Se trata de un pequeño bloque de piedra que probablemente formó parte de un muro. La piedra, de origen volcánico y de color marrón, tiene tallada la imagen de un monstruo o una criatura mitológica.
Reliquia de mediados del siglo XVIII, única en China, ya que tan solo existen cuatro muros de este tipo, dos de los cuales se encuentran en Pekín: uno en la Ciudad Prohibida y otro en el Parque Beihai. En el caso del muro de Beihai, este consta de dos caras en las que podemos admirar, en cerámica vidriada, la imagen de nueve dragones en movimiento, una obra de gran valor artístico y simbólico.
Hermoso palacete construido a mediados del siglo XVIII por orden del emperador Qianlong. Fue utilizado como lugar de estudio para el príncipe heredero y cuenta con un magnífico jardín con un estanque muy hermoso. Fue ampliado con fondos desviados por la emperatriz Cixi, que en origen estaban destinados a la modernización de la armada imperial. Posteriormente, fue destruido tras la intervención de la coalición internacional durante la Rebelión Bóxer de 1900. Reconstruido en 1913 por Yuan Shikai, sirvió para la celebración de banquetes ofrecidos a invitados extranjeros. Tras la proclamación de la República Popular China, fue utilizado como lugar de trabajo por diferentes organismos públicos hasta que, en 1981, fue devuelto al Parque Beihai. Por sus características, es considerado uno de los jardines chinos más importantes de la capital.
La estructura data de mediados del siglo XVIII y en su interior se puede contemplar una interesante exposición de obras caligráficas, muchas de ellas talladas en piedra, las cuales representan la cumbre del esplendor caligráfico de las dinastías Jin y Yuan, datadas entre los siglos XII y XIV.
Uno de los puntos más destacados del parque son los Pabellones de los Cinco Dragones. Se trata de cinco pabellones dispuestos en forma de S junto al lago, convirtiéndose en uno de los mejores lugares para contemplar el Beihai y disfrutar de una excelente vista panorámica. Los pabellones, construidos de forma simétrica, presentan planta cuadrada y hermosas tejas vidriadas en tonos verdosos y dorados. Datan de mediados del siglo XVIII y desde entonces han sido célebres por ser uno de los puntos estratégicos desde los que la corte imperial observaba espectáculos, especialmente los fuegos artificiales.
Interesante complejo religioso construido a mediados del siglo XVIII. Destaca por su gran belleza y está considerado uno de los lugares más atractivos para visitar al recorrer el parque de Beihai. Ya en tiempos antiguos, su importancia y relevancia eran especialmente notables. Fue reconstruido a principios de la década de 1980 y en la actualidad luce el mismo esplendor que hace más de 300 años, ofreciendo al visitante una experiencia única.
Este hermoso lugar del parque de Beihai data del año 1534, durante la dinastía Ming, aunque fue ampliado a mediados del siglo XVIII bajo el reinado de Qianlong. Cuenta con estanques, elegantes puentes que los atraviesan y una interesante colección de pabellones, creando un entorno de gran armonía. Situado en la orilla este del parque, se trata de uno de los espacios más recomendables para disfrutar de un agradable paseo.
Construido a mediados del siglo XVIII durante el reinado del emperador Qianlong, el Huafangzhai fue utilizado como palacete imperial para alojar a los emperadores que se desplazaban a Beihai. El propio Qianlong pasó aquí varias temporadas, al igual que la célebre emperatriz Cixi, quien acostumbraba a visitar el lugar para disfrutar de comidas y momentos de descanso. Los alrededores del palacete también se utilizaban como espacio para la práctica del tiro con arco imperial. Gracias a su función y a su cuidada concepción, el Huafangzhai destaca por su refinado estilo arquitectónico, su exquisita decoración y el estanque que lo rodea.
Situada al sur del parque de Beihai, este enclave se remonta a las dinastías Liao (916–1125) y Jin (1115–1234). Fue durante la dinastía Jin cuando se levantaron las primeras construcciones, concebidas como un pequeño complejo palaciego, posteriormente ampliado y embellecido durante el reinado de Kublai Khan, de la dinastía Yuan (1271–1368), con el fin de alojar a la reina madre y al príncipe heredero. En ese periodo se construyó un muro circular de piedra que rodeaba los edificios, dando origen al nombre de Ciudad Redonda. Durante la dinastía Ming (1368–1644) el complejo fue restaurado, y ya bajo el dominio manchú de la dinastía Qing (1644–1911) se añadió una estancia destinada a albergar una valiosa estatua de Buda tallada en jade. Desde entonces, la Ciudad Redonda se consolidó como un pequeño santuario budista, siendo la emperatriz Cixi (1861–1908) una de las figuras históricas que más frecuentó el lugar por motivos religiosos.
El Beihai puede dividirse en tres secciones: la orilla oeste, la orilla este y la isla de Qionghua con la parte sur. Igualmente, consta de hasta cuatro entradas: la posterior, la este, la sur y la oeste. El recorrido sugerido dependerá de la entrada de acceso:
Puerta posterior: orilla oeste → orilla este → isla Qionghua y zona sur → salida por puerta sur o este.
Puerta oeste: orilla oeste (el recorrido sería mayor por lo que no recomendamos entrar por esta puerta) → orilla este → isla Qionghua y zona sur → salida por puerta sur o este.
Puerta este y puerta sur: Isla Qionghua y zona sur → orilla este → orilla oeste → salida por puerta posterior.
La puerta posterior es la que se ubica al norte del parque, sin embargo su nombre en chino significa precisamente «puerta posterior».
Línea 6 → Beihai Station, salida B. (Entrada más cercana: puerta posterior).
Líneas 5, 101, 103, 109, 124, 128 → Beihai Station / líneas 3, 13, 42, 107, 111, 118, 612, 701 → Beihai Station Beimen.
请带我去北海公园。→ Por favor, lléveme al parque Beihai. 后门/北门 → puesta posterior/norte. 西门 → puerta oeste. 东门 → puerta este. 南门 → puerta sur.