Nombre en chino: 玉佛寺 (Pronunciación: Yùfó Sì)
Horario de apertura: 8:00-16:30.
Precio de entrada: 20 yuanes por adulto.
Tipo de atracciones turísticas: Lugares sagrados y religiosos; edificios con valor arquitectónico.
Ubicación: Calle Anyuan No. 170 Distrito Nuevo Pudong, Shanghái.
(Comienza aquí. Son actualizados por Rocio Cortizo) Un espacio de calma en la gran ciudad
Aunque el Templo del Buda de Jade se encuentra en una de las ciudades más grandes y dinámicas de China, su atmósfera interior sorprende por la serenidad que transmite. Desde el momento en que se cruza la entrada, el ruido urbano parece quedar atrás. Este contraste convierte al templo en una parada ideal para quienes desean hacer una pausa durante su recorrido por Shanghái y experimentar un entorno más introspectivo, incluso sin una motivación religiosa.
La visita no requiere demasiado tiempo, pero sí invita a avanzar sin prisas. Observar el entorno con atención permite percibir ese equilibrio entre ciudad moderna y tradición espiritual que caracteriza a este lugar.
Consejos prácticos para la visita
Se recomienda acudir a primera hora de la mañana, cuando hay menos afluencia y el ambiente es más tranquilo. Conviene vestir de forma respetuosa y mantener una actitud discreta dentro de los pabellones, ya que el templo sigue siendo un espacio activo de culto. Fotografiar está permitido en algunas zonas, pero siempre con prudencia y respeto hacia los fieles.(Finaliza aquí. Son actualizados por Rocio Cortizo el 08/01/2026)
En comparación con las construcciones colosales del Norte, el templo de Buda de Jade es relativamente pequeño en cuento a la escala y no tiene una larga historia. El templo fue construido desde el 1882 bajo el mandato del emperador Guangxu (光绪) de la dinastía Qing (1636-1912), pero tiene un estilo arquitectónico que imita las técnicas de la dinastía Song (960-1279).
La construcción del templo fue dirigida por un monje que se llamaba Hui Gen. Era el abad del Monte Putuo (ubicado en Zhejiang, una provincia que queda muy cerca de Shanghái). Inspirado por la trayectoria del célebre monje budista Xuanzang, él decidió hacer una peregrinación, así que se despidió de sus compañeros del monasterio y se puso en marcha en 1882.
Durante su camino de peregrinaje, pasó por varios lugares sagrados del budismo dentro y fuera de China: el Monte Wutai, el Monte Emei, Tíbet, Nepal, etc. al fin, llegó a dónde se originó el budismo, la India. De regreso a China, pasó por Birmania, que también es un país donde siempre hay muchos creyentes del budismo hasta la fecha. Allí la hermosa talla de jade y las excelentes técnicas aplicadas le dejaron hipnotizado, luego se le ocurrió la idea de esculpir en jade las figuras budistas y llevarlas a China para difundir la fe. Con la ayuda del rico comerciante Chen (que era un emigrante chino pero en ese tiempo residía en Birmania) y unos budistas locales, consiguió cinco estatuas budistas de jade.
Cuando volvió a su propio país, Hui Gen iba a entregar todas las cinco tallas de Buda al Monte Putuo, el cual no sólo es considerado uno de los cuatro montes sagrados budistas de China, sino también es de dónde venía el mismo monje Hui Gen. Sin embargo, a la hora de pasar la barca por Shanghái, cambió de idea y decidió dejar dos tallas en esa ciudad porque no podía llevar una estatua tan pasada en el barco que tenía que tomar. En el mismo año, los monjes de Shanghái empezaron a construir un nuevo monasterio con el objetivo de albergar las estatuas sagradas.
Parecido a muchos otros templos de China, en esa época llena de inquietud y guerra, el templo de buda de jade también sufrió muchos ataques y destrucción, fue tomado durante los estallidos de los conflictos durante la revolución de Xinhai (1911-1918). En 1918, el año que terminó el levantamiento, se realizó la restauración del templo.
(Comienza aquí. Son actualizados por Rocio Cortizo)Un templo nacido del viaje y la fe
La historia del Templo del Buda de Jade está estrechamente ligada al espíritu de peregrinación y a la difusión del budismo. El origen de sus estatuas no representa solo un episodio histórico, sino también un símbolo del intercambio cultural entre distintas regiones de Asia. Este trasfondo convierte al templo en algo más que un edificio religioso: es el resultado de un largo viaje físico y espiritual.
A lo largo del tiempo, el templo ha sobrevivido a periodos de conflictos y transformaciones profundas del país. Su posterior restauración refuerza su valor como testimonio del patrimonio religioso chino y explica por qué sigue siendo un referente espiritual en Shanghái.
El jade y su simbolismo
El jade, protagonista del templo, representa pureza, equilibrio y protección en la cultura china. Durante siglos ha sido considerado un material noble, asociado tanto a la espiritualidad como a la conducta moral. Esta simbología ayuda a entender la profunda veneración que despiertan las esculturas y la atención con la que muchos visitantes las observan.(Finaliza aquí. Son actualizados por Rocio Cortizo el 08/01/2026)
Hoy en día, el prestigio del templo se debe totalmente a estas tallas que todavía se conservan en muy buen estado. En la Cámara de Buda de Jade, se encuentra el famoso buda sentado, mide 1,9 metros y pesa más de una tonelada. Otra estatua que también era originaria de Birmania pero de forma declinada está en otra sala, la cual representa la muerte de buda.
Aparte de estas dos estatuas, en la actualidad el monasterio también contiene otra imagen de buda (igual hecha de jade) que está en posición declinada. Es mucho más grande y mide más de 4 metros, pero recuerda que confundir su origen, pues esta obra de arte fue donada por Singapur en el año de 1990.
También hay que tener en cuenta su valor religioso e histórico. En dicho templo, se conservan muchos textos de sánscrito escrito a mano y tallas budistas pequeñas. Entre ellos, lo más antiguo se remonta a la época de Los Dieciséis Reinos (304-439).
El templo del Buda de Jade se encuentra entre las TOP 10 atracciones que debes visitar de Shanghái. Por eso, si estás viajando por Shanghái, no pierdas la oportunidad de acudir a este precioso lugar.
(Comienza aquí. Son actualizados por Rocio Cortizo) Más allá de las esculturas principales
Aunque las estatuas de Buda de jade son el principal atractivo, el templo ofrece otros elementos de gran interés. Los patios interiores, las salas secundarias y los detalles arquitectónicos reflejan una estética sobria que invita a la contemplación. Recorrer estos espacios con calma permite apreciar la armonía entre arte, religión y vida cotidiana.
La vida monástica y las creencias populares
En determinados momentos, es posible escuchar recitaciones de sutras o ver a los monjes realizando sus tareas diarias. Estas escenas aportan autenticidad a la visita y recuerdan que el templo no es solo un lugar turístico, sino un espacio espiritual vivo.
Entre los fieles locales existe la costumbre de recorrer los patios en silencio mientras reflexionan sobre inquietudes personales. No es un ritual oficial, sino una práctica popular vinculada a la búsqueda de claridad interior.
Una experiencia que deja huella
El Templo del Buda de Jade no impresiona por su tamaño, sino por la sensación que deja al marcharse. Para muchos viajeros representa un momento de calma dentro de un viaje intenso y una oportunidad de acercarse, aunque sea brevemente, a la espiritualidad y a la cultura tradicional china.(Finaliza aquí. Son actualizados por Rocio Cortizo el 08/01/2026)